Razones Por Las Que Deberíamos Aprender Programación Siendo Niños

El curso 2014-2015 arranca en la Comunidad de Madrid con una importante novedad: los alumnos cursarán, de manera obligatoria,la asignatura de «Programación y Comunicaciones», con la que los estudiantes no solo verán incrementadas sus habilidades en el uso de la tecnología sino que, más importante todavía, aprenderán a crearla. La asignatura, de impensable estudio en los colegios hace apenas cinco años, ha sido definida por el equipo de gobierno de Ignacio González como una «herramienta fundamental» que hará que los alumnos madrileños sepan desenvolverse en un mercado en el que el conocimiento de contenidos digitales es imprescindible.

Que los jóvenes españoles necesitan ver incrementada su formación tecnológica es un hecho pero… ¿realmente es necesario que lo estudien desde pequeños? ¿Puede la Programación apartar la atención de los alumnos de otras asignaturas como Lenguaje o Matemáticas?

En ABC hemos querido conocer la opinión de los expertos sobre las ventajas de conocer y manejar lenguaje de programación antes incluso de la adolescencia. Estos son, tras hablar con Jesús Jiménez, presidente de la Asociación Española de Programadores Informáticos (AEPI) y Andrés Karp, presidente de la Asociación de Desarrolladores Web de España, (ADWE), los motivos por los quedeberíamos aprender a programar siendo todavía unos niños:

Jesús Jiménez, presidente de la Asociación Española de Programadores Informáticos, parafrasea al genio Steve Jobs y asegura que, sin duda alguna, «programar te ayuda a pensar». En opinión del presidente de AEPI, «son varias las iniciativas que ponen de relieve lo importante que puede llegar a ser enseñar a programar a los niños». Además, y aunque recalca que «la autoformación es una fantástica manera de aprender a programar y dar esos primeros pasos en este mundo tan competitivo», Jiménez asegura que lo ideal para poder adquirir buenos hábitos es contar con una «formación guiada y presencial a través de un buen profesor». «Si queremos fomentar el talento desde edades muy tempranas y aumentar la cultura tecnológica y la competitividad, iniciativas como la que ha tomado la Comunidad de Madrid son fundamentales», destaca Jiménez.

Andrés Karp presidente de ADWE, (Asociación de Desarrolladores Web de España), pone en relieve para ABC que nuestra sociedad es, cada día que pasa, más prisionera de la tecnología. «En casi todas las tareas que llevamos a cabo en nuestro día a día existen objetos programados. Por ello, es esencial que los niños aprendan qué es la programación, pues de este modo entenderán mucho mejor los objetos que les rodean».

El presidente de ADWE considera que aprender a programar a una edad temprana favorece en gran medida la creatividad además de aumentar nuestra capacidad de resolución de problemas. «Así lo aseguran diversos estudios, que ponen en valor evidencias científicas que demuestran que aprender a programar mejora la capacidad de hablar y pensar de los niños sobre problemáticas complejas».

En el mismo sentido, Karp destaca que durante la adolescencia la programación es tomada como «un grito de libertad, una forma de reafirmarse en el mundo y sobre uno mismo». La afirmación del presidente de la Asociación de Desarrolladores Web de España viene a decir que esta libertad se consigue programando, dado que durante la adolescencia «los individuos están en vías de crear un nuevo camino, el suyo propio, y gracias al Software Libre —que entre sus premisas esgrime que el software es conocimiento y debe poder difundirse sin trabas— los adolescentes se sienten más valorados, pues aportan su esfuerzo y su conocimiento a la sociedad».

En el mismo sentido, Jesús Jiménez destaca algunas ventajas para los alumnos que, a partir de este año, tengan la oportunidad de cursar la asignatura de «Programación y Comunicación» en la Comunidad de Madrid:

— Mejorarán a la hora de resolver problemas y aumentarán sus capacidades en otras asignaturas, como Matemáticas

— Aprender materias distintas como las que se imparten en los cursos de programación amplía la capacidad de los más pequeños

— Los niños que aprenden a programar no solo interactúan con la tecnología: la crean, y se expresan a través de ella de distintas formas.

— Cada día se necesitan más programadores por lo que, quienes estudien esta materia, estarán más preparados.

En opinión de Andrés Karp, este es otro de los aspectos más importantes a la hora de aprender la informática para crearla y no solo para utilizarla: «Para lograr el adecuado aprendizaje de los niños es fundamental captar su atención. Hasta ahora los alumnos aprendían informática desde el lado del usuario pero no tenían noción de cómo funcionaban los procesadores de texto o, por ejemplo, un navegador».

Este paso de ser meros usuarios de la tecnología a poder ser creadores de la misma es, dice Karp, «crucial para despertar el interés de los niños. Pueden construir sus propias herramientas, asociar su creatividad con el desarrollo de esas ideas transformadas en código… Todo esto lo harán, además, en una época idónea -la niñez- en la quelos conocimiento se afianzan en el cerebro de una manera natural».

«Aprender a programar es fundamental para los retos que el futuro depara a los estudiantes así como para que estén formados en las nuevas tecnologías, ya que su día a día en la empresa girará sobre ella». Así lo recalca Jesús Jiménez, quien se reafirma en la idea asegurando que «pertenezcamos o no a sectores tecnológicos, todos debemos conocer y manejar la tecnología» en el ámbito profesional.

Como afirma el presidente de AEPI, actualmente «el desarrollo web y móvil acaparan casi la mitad de las ofertas laborales,todo ello sin olvidar el desarrollo de software más tradicional usando tecnologías como Java y .NET o las ofertas laborales como consultor en sistemas SAP, Salesforce, etc…».

En este sentido, Andrés Karp nos recuerda una frase de Gabriel García Márquez que, en su opinión, muchos jóvenes deberían tener en cuenta: «He aprendido que el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada». Para Karp, esta es la frase que debería guiar a la nueva generación digital, pues muchos jóvenes solo crean cosas para que después se las compre Google y eso es un sueño con muy pocos cumplen.

No es nuevo que, en materia de emprendimiento y desarrollo tecnológico, nuestro país tiene todavía bastante que aprender de un gigante como EE.UU. Aunque, como señala Andrés Karp, «la preparación en España no es mala a nivel teórico, ya que se estudia muchas horas y mucho tiempo y el nivel es muy bueno, sí que hemos notado que hay un gran déficit a la hora de desenvolverse en el mercado laboral».

Esta idea viene a defender el argumento empleado por muchos de que no siempre una carrera universitaria nos hará mejores trabajadores: «El hecho de que una persona tenga estudios no siempre va unido a que sea un buen trabajador. Creo que habría que empezar mucho antes con las prácticas de empresas, ya que de esta forma los estudiantes pueden saber para qué sirve lo que están estudiando. En no pocas ocasiones los jóvenes no ven utilidad en la carrera a ciertas asignaturas, algunas veces esto ocurre por aburrimiento pero hay otras veces en que los alumnos ni siquiera conocen el uso práctico de los conocimientos adquiridos».

* Andrés Karp es Presidente de la Asociación de Desarrolladores Web de España (ADWE) y CEO en DinamicBrain

** Jesús Jiménez es Presidente de la Asociación Española de Programadores Informáticos

Apple Pierde Su Efecto «wow»

La firma de la manzana presenta un nuevo iPhone más grande, un «phablet» y un reloj inteligente, el Apple Watch, con un revolucionario sistema de navegación

 

Han pasado unos días desde el último «show» de Apple y, tras la euforia inicial, muchos expertos en tecnología empiezan a sembrar una serie de dudas más que razonables que afectan tanto a los dos teléfonos presentados como a su nuevo reloj Apple Watch.

Los dos nuevosiPhone 6, con pantallas más grandes (4.7 y 5.5 pulgadas), mejores procesadores (el nuevo A8 de 64 bits y el coprocesador M8) y paneles Retina HD, han sido recibidos, en general, muy favorablemente. El diseño sigue siendo impecable y un factor diferencial con respecto al resto, y la calidad de los materiales (vidrio y metal) está fuera de toda discusión.

Evolución

Pero todo el mundo parece estar de acuerdo en que estas nuevascaracterísticas eran de obligado cumplimiento. O, por lo menos, lo eran si lo que pretende Apple es seguir ocupando una posición destacada en un mercado en el que los terminales basados en Android y Windows Phone avanzan con pasos de gigante.

Las pantallas de 5 y más pulgadas ya no son una novedad, y la incorporación de los nuevos paneles Super Amoled (Samsung), Triluminos (Sony), Amoled con Clearblack (Nokia) o Quad HD (LG), habían superado con creces la resolución de las pantallas Retina de los anteriores iPhone. Además del hecho añadido de que han sido los propios usuarios de Apple los primeros en pedir, con insistencia, una pantalla mayor. [iPhone 6 frente a sus rivales]

La cuestión es que, a pesar de lo espectacular del lanzamiento y de la innegable calidad de sus productos, Apple no ha mostrado en sus nuevos terminales nada que no estuviera ya presente, incluso desde hace años, en el mercado. Es decir que esta vez, en lugar de marcar tendencia como hiciera en el pasado, la compañía que dirigeTim Cook se ha limitado a seguir lo impuesto por su competencia, so pena de quedar fuera de juego. Y aún así no ha llegado, en algunos aspectos, a los niveles de calidad de algunos de sus principales competidores.

El ángulo de ataque de los detractores se ha posado sobre el iPhone 6 Plus, el dispositivo en formato «phablet», que se ha visto como una traición a las ideas de Apple. Steve Jobs, fundador icónico de la marca, había defendido en vida que los móviles con pantallas grandes nunca lograrían ventas. La cuestión es que, a pesar de lo espectacular del lanzamiento, Apple no ha mostrado en sus nuevos terminales nada que no estuviera ya presente, incluso desde hace años, en el mercado. Es decir, que esta vez, en lugar de marcar tendencia como hiciera en el pasado, la compañía se ha limitado a seguir lo impuesto por su competencia, so pena de quedar fuera de juego. Y aún así no ha llegado, en algunos aspectos, a los niveles de calidad de algunos de sus principales rivales.

Por ejemplo, la definición de la pantalla del iPhone 6 Plus (1.920 x 1.080 píxeles), aún siendo excelente, queda aún bastante lejos de los 2.560 x 1.440 píxeles del LG G3 o del nuevo Samsung Galaxy Note 4. Y en cuanto al procesador, sabemos que los nuevos iPhone son más rápidos que los anteriores, pero no se han facilitado sus características técnicas. Ni tampoco se ha dicho nada de la memoria RAM(¿será de tres GB, como la de los modelos «top» de la competencia?), ni de la capacidad de la batería que, por cierto, ha sido hasta ahora una de las asignaturas pendientes de los móviles con la firma de la manzana.

También ha sorprendido el hecho de que Apple haya decidido mantener una cámara de 8 megapíxeles (aunque de 1,5 micrones, mayores que los utilizados por la competencia y capaces de absorber más luz), frente a las de 13 (LG G3), 16 (Galaxy Note 4) o 20 megapíxeles (del Sony Xperia Z3 o del Lumia 930). Eso sí, con un sensor nuevo y revolucionario que promete (aunque no se dice cómo) mejorar la velocidad de enfoque y la calidad de las fotos, y con una nueva posibilidad de grabar videos a 1.080 p a 60 frames por segundo y a cámara lenta a 240 frames por segundo. [Así son las cámaras de los nuevos iPhone]

La cámara frontal, de 1.2 megapíxeles, parece inferior a los 2,1 megapíxeles de los últimos terminales de Sony y LG o a los 3.7 megapíxeles de los presentados por Samsung. Pero con Apple nunca se sabe… Habrá que esperar para poder despejar estas incógnitas y ver si los móviles están o no a la altura de los nuevos modelos con Android yWindows Phone.

Adaptación al mercado

Y llega el turno del reloj, el esperado Apple Watch, del que se empezó a hablar mucho antes de que ninguna otra marca tuviera siquiera pensado fabricar un «smartwatch», pero que al final será el último en llegar al mercado. De hecho, los grandes fabricantes disponen ya de su propio reloj inteligente y algunos de ellos, además, van ya por su segunda o tercera versión. [Apple Watch: la irrupción de la manzana en «wearables»]

Como suele suceder con los productos de Apple estamos, una vez más, ante un diseño impresionante, más refinado que el de cualquier otro dispositivo disponible. Y ante una interfaz completamente nueva y que multiplica las posibilidades de los usuarios de interactuar con este nuevo «gadget». La corona digital es, desde luego, un hallazgo, y facilitará sin duda el manejo del dispositivo sin necesidad de tapar la pantalla con los dedos. Además, los dos niveles de interacción que permite la pantalla táctil, toque y presión (Force Touch), multiplicarán las posibilidades de hacer cosas «diferentes» y habilitarán funciones que están fuera del alcance del resto de los «smartwatch» rivales.

Un acierto, también, la idea de fabricar el dispositivo en dos tamaños (con cajas de 38 y 42 milímetros) y en tres «colecciones» diferentes, fabricadas en acero, aluminio e incluso en oro de 18 quilates. Todos ellos con pantalla Retina de zafiro pulido y que se complementan con una gran cantidad de correas, lo cual permite un enorme grado de personalización.

Sí, está claro que el «smartwatch» de Apple no es como los demás. Pero no deja de ser un tipo de dispositivo que, con diferentes capacidades y diseños, lleva un par de años entre nosotros y que hasta ahora, además, no ha terminado de convencer a los consumidores. ¿Logrará Apple, otra vez, invertir esta tendencia y convertir su reloj en un objeto de deseo?

Se echó de menos que, durante la presentación, Apple no facilitara las especificaciones técnicas de su nueva creación. Lo que ha dejado la puerta abierta a numerosas dudas y especulaciones ¿Cuánto durará la batería? ¿Qué cosas se podrán hacer directamente en el reloj y sin depender de que esté o no conectado a un iPhone? ¿Su anunciada «resistencia al agua» significa que puede sumergirse por completo en ella sin sufrir daños? Algunos incluso se preguntan si habrá una versión para zurdos, ya que la corona digital está localizada en un lugar nada cómodo para ser manejada con la mano izquierda…

En definitiva, la presentación del martes ha significado para Apple un paso adelante, y además en el momento en que más lo necesitaba. No haber dado ese paso habría supuesto dar la razón a todos aquellos que opinan que la capacidad de innovación de la compañía se apagó al mismo tiempo que la vida de Steve Jobs.

Con sus nuevos productos, Apple ha tomado impulso, desde luego, pero no ha terminado de disipar esas dudas. De hecho, da la impresión de que nos encontramos más ante un movimiento defensivo que ante una ofensiva en toda regla, como sucedió con los lanzamientos de los iPod, los primeros iPhone o los iPad. En cierto modo, se esperaba algo más. Algo que volviera a suscitar la admiración y que mantuviera vivo ese «efecto wow» al que la compañía nos tenía acostumbrados.