Xiaomi Crece A Un Ritmo Envidiable

La startup china espera que sus ganancias de 2015 superen los 16.000 millones de dólares

Xiaomi, para quien todavía no haya escuchado hablar de ella, es una startup china con solo cinco años de vida, pero que ha logrado ser el mayor vendedor de smartphones durante 2014 en China, y el cuarto mejor vendedor mundial en el último trimestre del año pasado. Xiaomi cerró 2014 como la startup más valorada, por encima de Uber.

Según las cifras publicadas a principios de enero por Bin Lin, cofundador y presidente de Xiaomi, la empresa vendió 61.2 millones de dispositivos móviles el año pasado, es decir, un 227% más que lo que logró vender en 2013.

Las cifras son buenas, aunque todavía distan mucho de los 307 millones de smartphones vendidos en el mismo tiempo por Samsung o los 191 terminales que logró despachar Apple.

Sin embargo, vale destacar que Xiaomi se limita a comercializar smartphones y tablets en el mercado asiático. Samsung y Apple venden en todo el mundo. De momento, los planes de expansión de la startup china no están enfocados Estados Unidos y Europa, aunquecomenzará a vender accesorios en estos mercados.

Hugo Barra, vicepresidente global de desarrollo de la firma, señaló en el Mobile World Congress, que si bien abrían la tienda online en EE.UU y dos países europeos, no venderán móviles a través de ella.Actualmente estos mercados son muy estrictos en cuanto a normas de certificación de smartphones, algo con lo que no quiere lidiar la empresa.

Por otra parte, a Xiaomi sí le interesan mucho otros mercados, comoBrasil e India, países en desarrollo con economías emergentes, una combinación perfecta para el modelo comercial que ellos aplican.Xiaomi vende terminales de gama alta pero a precios de fábrica, algo muy atractivo para entusiastas de la tecnología pero con presupuestos más apretados.

Lei Jun, cofundador y CEO de la firma vaticinó durante un evento público esta semana que su marca será líder del mercado internacional en 10 años. «Hay oportunidades sin precedentes para las firmas chinas de innovación», dijo a los periodistas.

Lei anunció que su empresa espera que sus ganancias superen los 100.000 millones de yuanes, o es decir, 16.000 millones de dólares, para 2015. Esto representa un crecimiento del 30% en relación a las ganancias registradas en 2014.

Un mérito para ser una empresa que no invierte en publicidad en medios convencionales y que hace poco más de un año era una desconocida en occidente.

«La Única Manera Que Tienen Las Operadoras De Desarrollarse Es Asociarse Con Aplicaciones Como WhatsApp»

El único español en la compañía de mensajería explica a ABC las fortalezas de una herramienta que ha cautivado a 700 millones de personas

Además de Apple, WhatsApp es otro de los grandes protagonistas del sector de la telefonía móvil que no acude oficialmente a la feria delMobile World Congress. Además, ambos son muy conocidos por ser muy herméticos y opacos. Por suerte, el único trabajador español de esta compañía, Elies Campos, desliza durante la feria su experiencia en la empresa líder en mensajería del mundo, que cuenta con más de700 millones de usuarios.

A sus 31 años, acaba de abandonar la compañía, en busca de nuevos proyectos, lo que nos permitió hablar con mucha más libertad con él. Está claro que para Elies, tal y como relata su paso por WhatsApp, ha sido una de esas experiencias que profesionalmente te marca una trayectoria. Además, en todo momento no tiene más que buenas palabras hacia el equipo fundador de la empresa.

-¿Cómo conseguiste entrar en WhatsApp? Probablemente sea el sueño de muchos, trabajar en una empresa como esa en Estados Unidos.

-Yo trabajaba en mi aplicación de mensajería dentro de mi startup, pero no conseguimos la necesaria ronda de financiación. Además, era muy difícil conseguir tracción, es decir, una masa crítica de usuarios. Por eso me fui a Estados Unidos. Allí empecé a hablar con empresas de mensajería, similares a la mía, y conocí al VP de Whatsapp. Nos caímos bien desde el principio, y unos meses más tarde estaba trabajando en WhatsApp, ya que necesitaban ayuda para crecer en España,

-¿A qué te dedicabas en WhatsApp y qué estudiaste para ello?

Allí estaba en el departamento de desarrollo de negocio de la herramienta, aunque estudié ingeniería de telecomunicaciones en Barcelona.

-¿Cómo puede afectar la nueva funcionalidad de llamadas de voz a las teleoperadoras?

-No les afectará, porque las operadoras evolucinadas saben que el negocio está en los datos. La manera de desarrollarse de las operadoras es haciendo acuerdos con empresas como Whatsapp . Son buenos en el trato con el cliente, pero no lanzando aplicaciones de servicios. Tenemos un gran ejemplo con Teléfonica que ha sacado muchas aplicaciones propias que no han funcionado. Para las operadoras es más lógico asociarse con empresas que hacen bien las aplicaciones. La voz es una commodity, y tarde o temprano se darán cuenta que eso no será un argumento para vender.

– Se puede decir que WhatsApp ha acabado con el SMS. ¿Va camino de hacer lo mismo con el negocio de las llamadas de voz tradicionales?

– Todavía no se ha alcanzado la calidad sobre voz sobre IP igual que en la llamada normal. No puedes estar seguro de que funcionará correctamente, en cuanto no tienes mucha cobertura, la voz por IP falla. En cambio la llamada tradicional no. Pero cuando la voz por IP llegue a ese nivel de calidad, probablemente sí, las llamadas de voz tradicional desaparecerán.

– Los últimos movimientos de Whatsapp están muy enfocados en la seguridad ¿Le tiene miedo a Telegram?

– La verdad es que no lo hacen porque el discurso de Telegram esté basado en la seguridad. Los fundadores de WhatsApp siempre piensan en el usuario primero. Para ellos, la seguridad es siempre un trabajo continuo, constantemente lo van actualizando. Pero, lo primero era la experiencia de usuario. Poco a poco cada vez la aplicación es más segura, ahora ya están encriptados los mensajes y las bases de datos de teléfonos. Lo último, ha sido la encriptación punto a punto, y ni los empleados de WhatsApp pueden acceder a los mensajes.